La Comisión Europea ha reiterado su compromiso con el sector agrícola como eje estratégico de cohesión y sostenibilidad en el arranque de la nueva Presidencia del Consejo de Ministros de Agricultura de la UE, que asume desde este mes el gobierno de Luxemburgo. En un discurso pronunciado por el comisario de Agricultura, Janusz Wojciechowski, la institución ha subrayado la necesidad urgente de abordar el relevo generacional, la simplificación de la PAC y la mejora de los ingresos de los productores europeos como prioridades del nuevo ciclo político.
Wojciechowski ha señalado que “Europa necesita agricultores”, y ha advertido del riesgo que supone el envejecimiento del campo, la falta de rentabilidad en muchas explotaciones y la pérdida de tejido rural en amplias zonas del continente. Por ello, ha llamado a una renovación del modelo agrario europeo que ponga en el centro la sostenibilidad, pero también la viabilidad económica y la estabilidad social de los territorios rurales.
Durante su intervención, el comisario ha recordado que más del 57% del gasto público agrícola corresponde a pagos directos y medidas de desarrollo rural que buscan apoyar la renta de los agricultores. Sin embargo, ha reconocido que “no es suficiente” si no se acompaña de reformas que mejoren la capacidad del sector para resistir crisis climáticas, comerciales o financieras. En este sentido, ha pedido reforzar la autonomía alimentaria europea y proteger el modelo agrario propio frente a presiones externas.
También ha hecho hincapié en la necesidad de adaptar los instrumentos de la PAC para que sean más accesibles, transparentes y eficaces. La nueva Comisión, que tomará posesión a finales de 2025, deberá continuar este proceso de simplificación administrativa y apoyo a las pequeñas y medianas explotaciones, según ha remarcado.
Entre los objetivos estratégicos, Wojciechowski ha situado el impulso a la incorporación de jóvenes al campo, el fomento de prácticas sostenibles, la digitalización agrícola y la resiliencia del sistema agroalimentario europeo. Todo ello, sin perder de vista el papel que juega la agricultura en la cohesión territorial y en la lucha contra la despoblación.
El discurso marca el tono institucional con el que la UE afronta el próximo semestre en materia agraria, en un momento de especial tensión social en el campo europeo y con vistas a las próximas reformas comunitarias. Desde Bruselas se insiste en que el futuro del modelo agrícola europeo pasa por lograr que “ser agricultor vuelva a ser una elección atractiva, viable y reconocida”.
