El Camino Mozárabe de Santiago avanza en su consolidación como eje de turismo cultural y de experiencia en la provincia de Córdoba con una nueva batería de actuaciones que buscan implicar directamente a los municipios por los que discurre la ruta. La iniciativa, integrada en el proyecto Camino Vertical, pone el acento en el territorio, en la vivencia del camino y en la conexión entre patrimonio, paisaje y población local.
Más allá de la señalización o la conservación histórica, el planteamiento pasa por activar el Camino como un recurso vivo, capaz de generar actividad turística sostenible y de reforzar la identidad de las comarcas que lo atraviesan. Para ello, se ha impulsado un trabajo coordinado entre ayuntamientos, mancomunidades y otros agentes locales, con el objetivo de trasladar el proyecto al día a día de los municipios.
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El calendario de actuaciones previsto hasta la primavera incluye recorridos interpretativos, actividades participativas y propuestas dirigidas tanto a la población local como a visitantes. Iniciativas que invitan a redescubrir el Camino Mozárabe desde una mirada más cercana, poniendo en valor tramos urbanos, enclaves naturales y elementos patrimoniales que forman parte del imaginario jacobeo en la provincia.
Este tipo de acciones contribuyen a reforzar un modelo de turismo pausado, ligado al caminar, a la observación del entorno y al contacto directo con los pueblos. Un modelo que, en muchos casos, encuentra continuidad natural en la cultura gastronómica local y en los productos del territorio, elementos que forman parte de la experiencia del viajero que recorre estas rutas históricas.
El proyecto Camino Vertical se enmarca en un programa de cooperación transfronteriza que conecta iniciativas de España y Portugal, con la participación de distintos socios públicos y privados. En el caso cordobés, la iniciativa actúa sobre los tres itinerarios del Camino Mozárabe que cruzan la provincia, reforzando su proyección turística y su potencial como herramienta de desarrollo rural.
Desde una perspectiva turística, el Camino Mozárabe se consolida así como algo más que una vía histórica: un hilo conductor que articula paisaje, memoria y nuevas formas de viajar, alineadas con la búsqueda de experiencias auténticas y sostenibles que cada vez demandan más viajeros.


