España cierra cuatro años al frente de la red europea de ciudades del vino
La Asociación Española de Ciudades del Vino (ACEVIN) ha concluido su etapa al frente de la Red Europea de Ciudades del Vino (RECEVIN), una presidencia rotatoria que durante los últimos cuatro años ha situado a España en una posición relevante dentro de la gobernanza institucional del enoturismo europeo. El relevo, aprobado en asamblea extraordinaria, da paso a una nueva presidencia italiana y cierra un ciclo marcado por la consolidación del turismo del vino como complemento estratégico del viñedo.
RECEVIN agrupa a asociaciones nacionales y municipios vitivinícolas de distintos países europeos con el objetivo de coordinar iniciativas, compartir políticas públicas y reforzar el papel del vino como elemento de desarrollo territorial. Durante el mandato español, la red ha ampliado su base de representación y ha reforzado su interlocución con las instituciones europeas, en un contexto en el que el enoturismo ha ganado peso como herramienta económica y social en las zonas rurales.
Más allá del carácter protocolario del relevo, el balance de estos cuatro años apunta a una mayor visibilidad del enoturismo dentro de las agendas públicas europeas. La etapa liderada por ACEVIN ha coincidido con un momento de especial atención a la diversificación de las economías vitivinícolas, donde las experiencias turísticas ligadas al vino se consideran cada vez más un apoyo a la sostenibilidad del viñedo y al mantenimiento de la población en el territorio.
La presidencia española también ha estado vinculada al desarrollo de la iniciativa Ciudad Europea del Vino, un reconocimiento anual impulsado desde RECEVIN que busca concentrar durante un año actividades culturales, divulgativas y promocionales en torno al vino. Este proyecto, de carácter itinerante, se ha consolidado como una herramienta de proyección internacional para los territorios vitivinícolas que lo acogen.
Con la asunción de la presidencia por parte de Italia, RECEVIN inicia una nueva etapa en la que previsiblemente continuará el refuerzo de la cooperación entre ciudades del vino y la búsqueda de un mayor encaje del enoturismo en las políticas europeas. Para España, el cierre de este ciclo no supone una retirada del escenario, sino el paso a un papel distinto dentro de una red que sigue siendo clave para articular estrategias comunes en torno al vino, el turismo y el desarrollo rural.
B. Bilbao
Redactora - Editora
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