Moriles celebra la llegada del vino nuevo con una jornada festiva marcada por la unión del sector
Moriles celebró este fin de semana la llegada del vino nuevo con una jornada festiva que volvió a poner de manifiesto la fortaleza del sector vitivinícola local y el valor cultural de una tradición que identifica al municipio. La cita, muy participativa y marcada por el ambiente familiar, sirvió también para reivindicar el papel del consumo de proximidad y la contribución del enoturismo al desarrollo económico sostenible de la localidad.
Los vinos protagonistas indiscutibles de esta fiesta del vino nuevo fueron ofrecidos y donados por Bodegas Doblas, Bodegas El Monte, Lagar de Casablanca y Bodegas San Pablo.
Cristóbal Luque gerente y portavoz de la asociación de Bodegas de Moriles, destacó que, pese a la fuerte pérdida de cosecha ocasionada por el mildiu, “no se ha producido merma alguna en la calidad de los vinos obtenidos en esta campaña 2025”, un logro que atribuyó al buen hacer de viticultores, elaboradores y bodegueros. Luque subrayó además “el beneficio que supone para todos que los distintos sectores económicos vinculados al enoturismo trabajen en sintonía y con objetivos compartidos”.
En ese sentido la alcaldesa, la alcaldesa Francisca Carmona insistió en que Moriles continúa avanzando hacia un modelo turístico sostenible que sitúa al vino como eje vertebrador de identidad, experiencia y proyección. Recalcó que el municipio “es vida, cultura y unión”, y que cada vendimia recoge el esfuerzo de generaciones que han sabido mantener viva la tradición incluso frente a campañas tan complejas como la actual.
La jornada incluyó degustaciones de productos locales de kilómetro cero, entre ellos las tradicionales migas de Industrias Castillo; embutidos de Cárnicas de Moriles; frutas de temporada de Frutería Juani; y las emblemáticas patatas fritas Maribel, un sello propio del municipio. La participación vecinal fue constante y evidenció el arraigo social de una celebración que, año tras año, consolida al vino nuevo como un símbolo compartido entre productores, visitantes y ciudadanía.
Moriles despidió la jornada con un mensaje claro: el vino no es solo un producto, sino un patrimonio vivo que impulsa economía, proyecta territorio y refuerza la cohesión comunitaria.
B. Bilbao
Redactora - Editora
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